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Zafra y los manuales de acupuntura

El presente año y tomando en consideración la incierta situación política del país, la mala economía de la gente y la visible crisis de lectura que manifiestan las personas, he puesto en marcha un pequeño plan editorial – modesto, ahorrativo, práctico – el cual he denominado “manuales de acupuntura”. En el 2014 fundé el sello editorial Zafra Editores que tiene como propósito primordial publicar libros propios ( y ajenos) con criterios editoriales que tomen en consideración las necesidades del lector.

La primera obra lanzada por Zafra Editores fue un primoroso texto sociopolítico que titulé “Los oligarcas, de dónde salieron los ricos” cuyo impacto en el mercado fue inusitado además de alucinante. Con los fondos obtenidos por el libro capitalicé mi sello y escribí – en el 2017 – dos obras por encargo que muy pronto verán la luz en sus versiones comerciales, estoy refiriéndome a “Dos ciudades una historia, Tegucigalpa y Comayagüela” y la biografía del mítico empresario Chito Kafie, el cual he titulado “Chito Kafie… Un viaje por la vida”.

Zafra es una micro empresa de responsabilidad limitada que se enfoca en tres cosas: publicar libros interesantes a buen precio, explorar libros de otros autores que tengan interés en difundir su trabajo con criterios profesionales y orientar a empresas e instituciones para que divulguen materiales tomando en consideración las necesidades del lector. Esta es una lucha cuesta arriba que a mí no me fatiga sino todo lo contrario, porque Zafra Editores coopera con la gente para que le dé forma a sus escritos y para que maximice sus recursos al momento de publicar materiales que van destinados a un lector.

En los días recientes, he puesto en marcha la colección “manuales de acupuntura” . Esta colección tiene como objetivo, reitero, ahondar sin rodeos en una temática puntual y ofrecer al público libros que no rebasen las 90 páginas. Ya circulan por todas las librerías hondureñas dos textos iniciales de una serie de 8 que serán publicados en el presente año, el primero se titula “Breve historia de la Nación Cachureca” y el otro “Las 7 mentiras del futbol en Honduras”. (Se encuentran en proceso de imprenta “Berta Cáceres, las intimidades de un conflicto” “Landaverde, sin miedo a la verdad”, “Derecha degenerada e izquierda para idiotas y “Los hijos de una mentalidad errónea”… Más otros que serán anunciados a su debido tiempo).

Los textos pertenecientes a la colección “manuales de acupuntura” son básicamente puyas mentales que tienen como propósito sacudir al lector con un baño frío de letras afiladas. Para que sean breves y agudos, estos textos suprimen el rodeo, el preciosismo literario y la pedantería academicista. Van al grano y le llaman al pan, pan y al vino, vino. Se procesan rápidamente y se ponen a la venta a un precio razonable.
Zafra Editores es una pequeña empresa editorial que aun funciona en mi garaje, con su lema “otra forma de mirar” promueve valores intelectuales auto sustentables ¿esto qué quiere decir? Que me enfrento con hechos y productos a una mentalidad errónea que castiga y juzga con dureza los emprendimientos de los literatos.

En Honduras (si no estoy equivocado, así sucede en casi toda América latina) la gente siempre ha asociado las faenas artísticas y literarias a sacrificio, expiación, amor al arte, ocio, divagación y pasatiempo – pero para mí todo eso es miserable – porque el oficio de escribir yo lo asocio a excelencia, competencia, rendimiento, compromiso y capacidad para servir e interactuar con los demás dentro de los marcos éticos y legales permitidos por la ley. Al igual que los electricistas y los plomeros, los escritores damos un servicio y es nuestro deber hacerlo con sensatez.

En mi diccionario de trabajo no existe la palabra “apoyo” ni el vocablo “lástima” ni el término “ayuda” . En vez de eso, laboro duramente en mi escritorio y disfruto a plenitud el oficio que elegí, no regalo libros, los vendo. La escritura no es mi pasatiempo, es la faena de la cual me sustento, no soy un académico pero soy muy estudioso y no pretendo que la literatura me vuelva acaudalado pero tampoco busco que mi arte me empobrezca.

Así como yo tengo la libertad de escribir y divulgar libremente lo que siento y lo que pienso, asimismo, la gente tiene el derecho soberano de leerme o no leerme, de elegirme o no elegirme. Son cosas y caprichos del mercado literario, en esto no valen ni los enojos ni las rabietas, aquí sólo valen los nuevos comienzos, el aprendizaje permanente y la exploración continua de temáticas interesantes que agraden y edifiquen al lector. Zafra es una pequeña planta que crece lentamente en el traspatio de mi casa, quizá los frutos demoren un poco, pero las fragancias de sus ramas aromáticas ya se pueden percibir en muchos lugares…Y en muchas tertulias.

M

Publicado elUncategorized

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